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De elementos individuales a un proceso claro: y por qué la estructura es decisiva
Después de que en los módulos anteriores se hayan establecido los fundamentos, el mecanismo de acción y la aplicación práctica de los movimientos oculares, llega ahora el paso en el que todo se integra.
Hasta este punto, se dispone de los componentes individuales. Se entiende cómo actúa el EMDR, qué papel desempeñan los movimientos oculares y cómo pueden aplicarse en la práctica. Lo que aún falta es una estructura clara que traslade estos elementos a un desarrollo continuo.
Precisamente aquí interviene este módulo.
Por qué un desarrollo guiado tiene otra calidad
En este punto se aprecia una diferencia esencial en la forma de transmisión. Un desarrollo puede describirse, por ejemplo, en un libro o en una guía escrita. Esto permite comprender los pasos individuales, pero la aplicación suele seguir siendo fragmentada.
Un vídeo guiado tiene otra calidad.
El proceso no solo se explica, sino que se sostiene en su desarrollo temporal. Las transiciones no surgen de forma teórica, sino que se experimentan directamente. Atención, ritmo y estructura se integran entre sí, sin necesidad de ensamblarlos activamente.
De este modo se genera una forma de aplicación claramente más estable que una reconstrucción puramente mental de pasos individuales.
Este módulo prepara precisamente para esta forma de aplicación.
Los seis pasos como marco y cómo sostienen el proceso
El desarrollo aquí presentado se basa en una estructura clara, que se divide en seis pasos consecutivos.
El punto de partida es encontrar un tema concreto que sirva de entrada al proceso. A continuación, se nombran las emociones asociadas, creando así una primera conexión consciente con la vivencia interna. Como complemento, la atención se dirige a las sensaciones corporales, que a menudo desempeñan un papel central en el desarrollo posterior.
Sobre esta base comienza el procesamiento propiamente dicho. En esta fase, el proceso se pone en marcha y se continúa. Después, la mirada se dirige a posibles sensaciones residuales, que a menudo solo se hacen visibles a lo largo del proceso y pueden abordarse de forma específica. El cierre lo constituye el anclaje de la vivencia modificada, con lo que el proceso se lleva a una forma estable.
Estos pasos no deben entenderse de forma aislada, sino que se interrelacionan y, en conjunto, constituyen el marco para una aplicación comprensible y repetible.
Diferenciación respecto a la terapia EMDR clásica
En este punto es importante una clasificación clara.
La estructura aquí presentada se diferencia deliberadamente de las ocho fases de la terapia EMDR clásica. Mientras que la aplicación terapéutica requiere un marco más amplio e incluye otros requisitos, el proceso de autocoaching está deliberadamente reducido y adaptado. Al mismo tiempo, el autocoaching se refiere exclusivamente a temas de naturaleza no patológica, es decir, contenidos que aparecen en la vida cotidiana y pueden trabajarse de forma autónoma.
Esta simplificación no supone una pérdida de calidad, sino una adaptación consciente a las exigencias del autocoaching. Permite aplicar el método de forma autónoma, sin reproducir todo el contexto terapéutico.
La estructura en la que se basa este módulo procede de un desarrollo de muchos años y se ha perfeccionado en la práctica a lo largo del tiempo. Persigue el objetivo de proporcionar un desarrollo claro y funcional, sin complejidad adicional.
Orientación en el proceso y por qué aporta seguridad
Un desarrollo estructurado tiene un efecto central: aporta orientación.
Durante la aplicación surgen una y otra vez momentos en los que no está claro cómo continuar. Sin una estructura clara, esto conduce rápidamente a la inseguridad o a que el proceso se interrumpa de forma prematura.
Con una secuencia comprensible, este punto se suaviza claramente.
Se hace evidente en qué punto del proceso se encuentra, qué es lo más adecuado a continuación y cómo se conectan entre sí las distintas fases. Así se genera una forma de seguridad que no se basa en el control, sino en la comprensión.
Este módulo establece precisamente esta base.
Preparación para la experiencia concreta
Con este módulo se completa la construcción del sistema. Los distintos componentes están clasificados, la aplicación está aclarada y el desarrollo está estructurado.
En el siguiente paso, este proceso no se seguirá explicando, sino que se hará directamente experiencial.
La aplicación guiada del módulo siguiente retoma la estructura aquí presentada y la traslada a una experiencia concreta. De este modo se hace visible cómo actúan conjuntamente los distintos pasos.
Este módulo constituye, por tanto, la base para esta transición. Garantiza que la aplicación posterior no se viva de forma aislada, sino que pueda entenderse como parte de un proceso claramente estructurado. Leer más sobre el Módulo 5…